Día 7: NATIVIDAD CON ADORADOR

Daniel López Alcántara es un joven escultor de formación autodidacta y sin referentes previos en el belenismo, al cual llegó creando su propio estilo. Por encima de cualquier otra cosa, Daniel es un perfeccionista y sumamente riguroso en su trabajo. Sus figuras son minuciosas hasta la extenuación, ya que en cualquier tamaño esculpe las uñas, los párpados, las falanges de los dedos, todos y cada uno de los detalles de la vestimenta, ya que cada elemento del vestido tiene su textura y su caída.

Sus figuras están perfectamente proporcionadas anatómicamente y además repletas de movimientos, con posturas y gestos auténticos. Hace figuras de molde en resina. Realiza un original en barro, que trabaja y retoca de forma incansable, dedicando horas y horas hasta llegar a un resultado que le satisfaga. Luego confecciona un molde de silicona, con el que hace las figuras en resina. Los moldes solamente duran un máximo de 50 figuras y luego son desechados y renovados. Una vez realizada la figura se repasa y se pule para quitar cualquier tipo de rebaba o imperfección. Luego los pinta Montse, su esposa, siguiendo los colores determinados por Daniel y lo hace con una perfección absoluta. Una vez finalizada cada figura, se repasa escrupulosamente antes de determinarla como “apta” para su venta. Esta sociedad formada por Daniel y Montse hoy se llama Daymon.

La Natividad que presentamos hoy está realizada en los primeros tiempos del escultor. Una Virgen muy joven rodea con sus brazos la cuna y el Niño, mientras San José los contempla absorto. Un pastor en actitud de adorar está sentado en el suelo delante del Niño. Van vestidos tipo hebreo.