Día 16: JOSÉ JOAQUÍN PÉREZ

Joaquín Pérez nace en Jerez y de la mano de su padre se introduce en el mundo del belenismo a comienzos de los años 90, elaborando utensilios para las figuras. Dos décadas después, el jerezano Joaquín Pérez se ha convertido en uno de los más reconocidos artesanos de España en su especialidad.

A los 12 años ya sacaba moldes de plastilina de las figuras de porcelana que sus padres tenían en casa y las vendía a cinco duros a sus compañeros del colegio Carmen Benítez. Viendo el éxito que despertaba, una de sus profesoras le pidió figuras para todo el colegio. Le daba 500 pesetas para que se las gastara en escayola, de las cuales, pícaro, solo gastaba cien. Un año después sacaría su primera colección de figuras para Belén en 11 centímetros y tenía su primer trabajador, un amigo que le ayudaba en la confección de las mismas. Tras pasar por la Escuela de Arte, con 18 años monta su primer taller y poco a poco el nombre de Joaquín Pérez se ha ido haciendo un hueco cada vez más grande en el panorama de artesanos dedicados a la imaginería belenista a nivel nacional, a través de su empresa Arte Figurativo.

Del taller de Joaquín salen figuras para toda España y parte del extranjero, especialmente Alemania e Italia. Muy poca producción se queda en Jerez. Las imágenes de Joaquín recuerdan a las del madrileño José Luis Mayo. El jerezano siente admiración por él, hasta el punto de considerarse discípulo suyo y a su vez, el madrileño, maestro de éste. En el 2009 fue distinguido como mejor escultor belenista de Europa por la European Crib Exhibition.

La Fundación Díaz Caballero en Mollina (Málaga), que es el mayor Museo de España dedicado al belenismo, con más de 5.000 metros cuadrados de espacio expositivo, cuenta con un Belén enteramente realizado por él.

Las figuras que hoy presentamos son los Primeros pasos de Jesús, realizados por este autor para conmemorar el 10º Aniversario de la Asociación Belenista de Zaragoza. La Virgen, de rodillas, coge con sus manos las del Niño, que totalmente desnudo intenta dar sus primeros pasos, mientras San José en el suelo, a la larga y medio incorporado, le pone su mano cerca de la espalda para evitar una posible caída. Es un grupo precioso, de barro coloreado, con vestimenta típica hebrea.