Día 14: ALFILERES

Méjico es uno de los países más fascinantes del mundo en cuanto a costumbres y tradiciones se refiere. Hay datos concretos sobre la introducción del Belén en Méjico, que fue llevado a este país por tres franciscanos, uno de ellos el famoso Juan de Gante en 1523. Más tarde, a finales del siglo XVI, está documentado que en los conventos de monjas se realizaban nacimientos con figuras de cera.

La creatividad del Belén mejicano se caracteriza por la variedad de técnicas empleadas y la destreza en las soluciones estéticas, que aprovechan al máximo las posibilidades que ofrece cada tipo de soporte.

La artesanía cerámica tiene especial importancia en la creación de los Belenes mejicanos. Los grandes centros alfareros, presentes casi en todas las localidades de este inmenso país, han creado también hermosos Belenes. Tal vez los más conocidos entre ellos sean los elaborados por los talleres artesanos de Tonalá, que han ideado unos Belenes exportados a todo el mundo y que se distinguen por unas aureolas peculiares que rodean las cabezas de las figuras, rematadas en pequeñas esferas. Estos alfileres que forman la aureola de las figuras, eran un adorno distintivo de las damas de la nobleza criolla.

Estas figuras son de barro cocido, profusamente pintadas con dibujos de flores y hermosamente coloreadas. Consta del Misterio, un ángel, los tres Reyes Magos, un pastor y una pastora, la mula el buey y una oveja.