Día 11: RUSO

La población rusa, aunque cristiana, sigue en su mayoría el rito ortodoxo, de tradición bizantina, muy influido por la prohibición de las representaciones tridimensionales. No obstante, persiste una curiosa manifestación rusa: el Vertep, especie de teatrino o armario coronado por una estrella, con un misterio y figuras movibles. Se cree que fue introducido en la tradición rusa por influencia de los cosacos ucranianos del siglo XVII. Los textos, inspirados en el teatro popular ruso, se basan en el ciclo de Navidad, que sigue los guiones de los viejos Autos de Reyes Magos, comunes en toda Europa.

Quizás por influencia europea occidental, a partir del siglo XVIII, las clases altas y la burguesía rusa introducen la costumbre del Belén al estilo occidental, lo que creó la necesidad de organizar mercados de Navidad para la adquisición de figuras y accesorios. El belén sin embargo solía restringirse al portal o gruta con las figuras, instaladas en un armazón portátil.

Es notable la perfección alcanzada por los miniaturistas de laca, los cuales han comenzado a incluir escenas de Navidad entre sus producciones. De momento los belenes que allí se pueden encontrar a la venta tienen más de folklorismo que de tradición verdadera, si bien es preciso reconocer que algunos son de un colorido brillante y derrochan una imaginación sorprendente. Entre los más destacados está A. Sapolova.

Precisamente nuestro Belén es de esta autora. Es un Belén tallado en madera y lacado con un brillante colorido. Consta de la gruta coronada por la estrella, el Misterio, un ángel y la mula y el buey, además de un abeto. La gruta y el abeto se introducen mediante unos pivotes en una especie de peana que también viene profusamente pintada y sobre la que se colocan las figuras.